A MANERA DE CONCLUSIÓN
“Ante los
cambios acelerados de conocimiento y la diversidad de paradigmas, se requiere
de profesionales competentes que den respuesta a los problemas de una realidad
compleja y dinámica; que adopten una actitud reflexiva y crítica con respecto a
la realidad educativa y que posean idoneidad técnico-profesional para
investigar científicamente esa realidad y transformarla creativamente”. María
Cecilia Vitale
Después de tres años de duro trabajo nos
aproximamos a la meta final. Y digo nos aproximamos, porque un análisis de los
resultados nos muestra que hemos recorrido un buen camino pero que este es solo
el primer escalón en la construcción histórica de una realidad que se
transforma día a día, jalonando a la vez el progreso de quienes estamos
vinculados a ella en cualquiera de sus niveles y espacios. La Institución
Educativa Rural Vanguardia se ha posesionado hoy como una de las más dinámicas
y progresistas en la historia educativa del municipio de Villavicencio y por
qué no del departamento del Meta. Y es que su crecimiento no ha sido solo en
cobertura sino que en los últimos 8 años se han generado nuevas dinámicas
pedagógicas haciendo eco con la revolución educativa propuesta por el
ministerio de educación nacional. Pocas instituciones como la IERV han
incorporado en su currículo los anhelos, sueños y metas de los colombianos
insertados en el proyecto de educación para el futuro. La población estudiantil
y la comunidad rural son el centro de este dinamismo generado desde la
administración institucional. La implementación de las pedagogías flexibles y
la búsqueda de la calidad educativa dentro de la política de un aprendizaje
feliz constituyen la estrategia pedagógica más innovadora en la región y una
respuesta contundente a los sueños y
anhelos de las propias comunidades rurales a las que servimos. Educar para el
futuro con los pies puestos en el ámbito rural pero con la mirada extendida
sobre esta realidad global donde los cambios que se generan nos afectan y donde
todo lo que hacemos tiene sentido en cuanto se sintoniza con el desarrollo
progresista del mundo. Educamos para la sociedad del conocimiento pero
entendemos como prioridad la humanización del hombre mismo, de la ciencia y la tecnología formando niños y
jóvenes exitosos que caminen siempre “con
paso firme hacia la excelencia personal”
La lectura de cada uno de los capítulos de
este trabajo muestra la incansable búsqueda de las comunidades por transformar
las realidades locales mediante el trabajo y la educación. Sin embargo las
comunidades rurales necesitan el concurso de las voluntades políticas para
desarrollar una infraestructura que les permita construir sus sueños y sobre
todo docentes comprometidos con la realidad social y con la historia cuya
acción pedagógica se convierta por extensión en motor transformador de la
realidad circundante.
En la memoria colectiva reside lo más sagrado
de la historia local. Es necesario un encuentro inter generacional que permita
reconstruir la historia para descubrir la verdad de lo que somos y la verdad de lo que estamos
llamados a ser como agentes transformadores del presente, llamados a encarnar
los más caros ideales de nuestros ancestros y a comprometernos en la
construcción de una nueva región, un nuevo país donde la justicia y la
humanización brillen como brilla el sol al “amanecer”. Este es el ejercicio que con orgullo han realizado
nuestros niños investigadores acompañados por sus maestros a través de esta
maravillosa experiencia. Estamos cumpliendo así con aproximar a los estudiantes
a la realidad histórica de la misma manera que lo hacen los científicos de las
ciencias sociales.
La acción ejercida por nuestros estudiantes a
lo largo de todo el proceso evidencian multiplicidad aprendizajes adquiridos a
partir de la indagación, el diálogo con los mayores, la contemplación del
espacio, el rescate de la tradición oral, el desarrollo de la creatividad, la
relación con el espacio sociogeográfico y cultural y la formulación de metas de
aprendizaje. La aproximación al conocimiento como investigadores facilitó el
ejercicio de la autonomía, la discusión fundamentada y el espíritu crítico. A
la vez, los estudiantes exigían el reconocimiento y la valoración de sus aportes
asumiendo un verdadero protagonismo en el trabajo académico y creativo.
El papel del docente es fundamental en el
sentido estricto y amplio de la palabra. Es el docente quien genera inquietudes
en las mentes de los niños, es él quien simula realidades para que los jóvenes
se cuestionen y cuestionen a cerca de ella. El docente es un contador de
historias y un diseñador de acertijos para generar en los niños nuevas
preguntas acerca de la realidad y del cambio. Siendo viejo debe hacerse niño
para mirar con asombro el mundo que le rodea y generar así nuevas líneas de
acción que orienten su praxis pedagógica y el diseño de didácticas innovadoras
que generen en los niños deseos de saber y felicidad al aprender: una de ellas,
la investigación.
Investigar implica para el maestro un cambio
radical en sus concepciones pedagógicas y en la manera de proyectar su
didáctica. El primer dilema consiste en poner en tela de juicio nuestra propia
praxis como docentes, esto es analizar críticamente programas, métodos, prácticas,
opciones y decisiones en los procesos de enseñanza aprendizaje que orientamos
con el fin de mejorarlos y mejorarnos a nosotros mismos como profesionales de
la formación y educación de las nuevas generaciones. Si bien investigar genera
profundos cambios no siempre fáciles en nuestra manera de ser, pensar y actuar
como docentes; también genera las mayores satisfacciones en la medida que
señalando el norte los niños encuentran en sí mismos el acervo de capacidades y
saberes para ampliar, construir y formular nuevos conocimientos sacados y
aplicables de y a la realidad. No somos depositarios de la verdad sino
generadores de rutas para hallarla.
La investigación histórica nos permite a los
docentes descubrirnos como protagonistas, hacedores y constructores de futuro.
Somos fuente y posibilidad de la historia, pero también somos ejes coyunturales
en la erección de nuevas historias, de nuevas realidades individuales y
comunitarias. El docente investigador no es un modelo estandarizado y acabado
sino todo lo contrario; un buscador de evidencias y razones llamadas a dar
sentido al propio ser y al ser de otros; un dinamis dinamizador de realidades
y conciencias fundamentado en el
deber y en el anhelo de ser. (Dinamis: del griego:
fuerza, poder, potencia, eficacia, movimiento, mover. De esta palabra nacen
otras como: dinamo (generador de energía), dinamismo (energía que produce
movimiento) y la más característica, dinamita (un potente explosivo).
El grupo “Amanecer” consolidó el anhelo de
ver la investigación como parte de la vida y especialmente de la vida escolar.
El proceso desarrollado abre innumerables posibilidades de innovaciones
futuras. La experiencia investigativa no solo nos aproximó a las fuentes
históricas directas, sino que nos permitió entender la importancia del hacer
cotidiano de las comunidades e instituciones. El registro sistemático de
nuestras experiencias y de la praxis educativa que desarrollamos puede ser luz
para otros en el presente compartido o ruta selecta para las nuevas generaciones
en la búsqueda de su propia identidad.
La Institución Educativa Rural Vanguardia
integrada por 10 sedes rurales cada una con su propia historia, emerge hoy como
una institución líder en educación rural. El reconocimiento de nuestras
diferencias emplaza a un mayor compromiso institucional para el fortalecimiento
de programas que respondan a los sueños
de la población veredal y a la solución de sus necesidades en el ámbito
educativo.
La
primera parte de la experiencia aparece publicada en el portal de Colombiaaprende
en el Banco de experiencias significativas.
Según
Paulo Freire, se necesitan maestros que "realicen la tarea permanente de
estructurar la realidad, de preguntarle y preguntarse sobre lo cotidiano y
evidente, tarea ineludible para todo trabajador social." Freire, Paulo: "La educación como
práctica de la libertad". Siglo XXI Editores, México, 1988